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1967-1988

A partir de esta fecha, Manuel .Juan Carrillo proyecta algunas obras que no se llegaron a realizar, como el paso del Rompimiento para la apertura de todas las procesiones de Cieza, y otras como El Beso de Judas, que fue sustituido posteriormente por otro.

Con la disminución del número de encargos, el taller pierde algunos de sus operarios y aprendices, quedando reducido casi al ámbito estrictamente familiar, que también se vio mermado con el fallecimiento de su padre en 1967, a la edad de 94 años y de su hermana mayor, Mercedes, diez años después.

Son años algo difíciles en los que Carrillo intenta dedicarse a otras empresas. Llega incluso a instalar un comercio de ferretería, con poco éxito por cierto, y tiene que ayudarse con la realización de grabados de joyas, modelos para medallas y pequeñas restauraciones. De esta época datan, sin embargo, el trono de la Virgen de la Caridad de Totana y el retablo de SanJosé del convento de clarisas de Cieza, obras para las que ya contó con la ayuda de sus hijas y sus esposos.

A lo que sí se dedicó durante ese tiempo, con gran ilusión y entusiasmo, fue a su otra gran afición, la música, que había practicado desde joven perteneciendo a la Banda Municipal de Cieza como clarinetista.

Formó, junto con sus amigos D. Félix Santos y D. Juan Pérez la «Agrupación Musical Santa Cecilia». De ella formaban parte jóvenes e incluso niños a los que, entre los tres, enseñaban. Al atardecer, el taller se convertía en escuela de música y sala de ensayos para la agrupación. Ésta realizó abundantes salidas por los pueblos cercanos e incluso llegó a desfilar en la Semana Santa de Cieza.

Para sus componentes, el maestro Carrillo hizo innumerables adaptaciones de piezas, tanto clásicas como modernas, procurando siempre estimular a los músicos con papeles que, aunque sus conocimientos no fueran muchos, pudieran fácilmente interpretar. «Pito y papel» era su pedagogía y dio sin duda resultado. También compuso para ellos algunas marchas de procesión, pasodobles y pasacalles. Otro de sus logros musicales fue transcribir, de memoria, las marchas de San Juan tan populares en Cieza y cuyas partituras habían desaparecido.

Durante esos años se incorpora al taller como aprendiz, el que sería su último discípulo Bonifacio Pérez Ballesteros, que continúa también en la profesión como restaurador.

A partir de 1977 comienzan a nacer sus nietos: María, Fuensanta, Manuel-Juan, Lourdes, Patricia, Mercedes, Alicia, Francisco y Paco. Todos, menos éste último que no tuvo la suerte de conocerlo, encontraron en él un abuelo cariñoso y paciente, dispuesto siempre a entretenerlos con sus historias y dibujos y al que ellos adoraban.

En 1979, tras sufrir un infarto, dejó oficialmente de trabajar. El taller quedó en manos de su hija Carmen, continuadora de la artística tradición familiar y él se dedicó a la pintura, la música y el dibujo, distracciones que le deleitaban y no suponían el esfuerzo físico que tenía prohibido. A pesar de eso aún colaboró con ella en sus primeras obras, ayudándola con sus consejos y secretos profesionales.

Después de ver, con orgullo, desfilar el primer grupo escultórico realizado por su hija para la Semana Santa de Cieza «La Unción en Betania», Manuel-Juan Carrilo, aquejado de una grave enfermedad falleció el día 5 de Diciembre de 1988, siendo su sepelio una gran manifestación de respeto y dolor, acompañada de la música que interpretaba la agrupación que él había dirigido.

Pero los artistas no mueren, siguen viviendo en sus obras y el maestro Carrillo se hace presente en cada una de ellas, sobre todo en Cieza donde cada Semana Santa sus imágenes despiertan de nuevo el respeto, la admiración y el recuerdo de un hombre extraordinario y un artista genial.

Dicho con palabras de José Zorrilla tomadas del monólogo del escultor, de la obra «Don Juan Tenorio», que Carrillo gustaba de recitar porque lo había interpretado en alguna representación de aficionados ciezanos :

¡Ah! mármoles que yo esculpí

y labré con tanto afán,

mañana os contemplarán

los absortos sevillanos;

………………..

El que forma y ser os dio,

va ya a perderos de vista;

velad mi gloria de artista,

pues viviréis más que yo.